
El abrigo que era de tu abuela
Hay prendas que no se compran: se reciben. Y con ellas llega una responsabilidad distinta, la de mantenerlas en circulación.
Una prenda heredada casi siempre está mejor hecha que su equivalente actual. Forros cosidos a mano, botones de asta, telas que hoy costarían el triple. El problema rara vez es la calidad: es la talla, el largo o un corte que ya no conversa con el resto del clóset.

Antes de descartarla, conviene pasar por una modista. Subir un ruedo, entrar de cintura o cambiar botones cuesta una fracción de lo que vale la prenda y la devuelve al uso diario. Lo que no calza contigo puede calzar perfecto con otra persona, y ahí entra el clóset compartido.
Una prenda heredada casi siempre está mejor hecha que su equivalente actual.

Publicarla no es deshacerse de la historia: es dejar que siga. Muchas de las prendas más buscadas del catálogo llegaron así, con una foto vieja de contexto y una descripción que cuenta de dónde vienen.
- Categoría
- Filosofía
- Autor
- Constanza Ríos
- Publicada
- 20 de febrero, 2026
- Tiempo de lectura
- 1 min de lectura

