
Los emprendedores detrás de ANNA
Detrás de cada clóset hay una decisión: dejar el trabajo estable, vaciar la pieza del fondo, aprender a fotografiar con luz natural. Estas son tres de ellas.
Vestidor Lu empezó con doce prendas y una idea fija: vender solo lo que ella misma usaría. Hoy despacha a cinco regiones y sigue revisando cada costura antes de publicar. «Cuando alguien recibe algo mejor de lo que esperaba, vuelve», dice, y esa frase le ordena el negocio completo.

Vintage Alazán llegó desde el otro lado: años comprando en ferias, un ojo entrenado para la lana buena y un arriendo que empujó a formalizar. Su vitrina es la más editorial del marketplace y su regla, la más simple: nada entra sin lavado profesional.
Cuando alguien recibe algo mejor de lo que esperaba, vuelve.

Cote Clóset es el caso de quien empezó vaciando y terminó emprendiendo. Publicó veinte prendas propias, vendió dieciocho y entendió que lo suyo era la curaduría. Hoy compra, selecciona y vuelve a publicar; el clóset dejó de ser suyo y pasó a ser un oficio.
- Categoría
- Comunidad
- Autor
- Camila Rojas
- Publicada
- 30 de junio, 2026
- Tiempo de lectura
- 1 min de lectura

