
Reparar volvió a ser tendencia
Durante veinte años arreglar salió más caro que comprar. Eso cambió, y con ello volvió un oficio que nunca debió irse.
Un cierre cambiado cuesta menos que un almuerzo y devuelve una chaqueta al uso por años. Lo mismo con medias suelas, ruedos y forros. La cuenta es simple y casi siempre favorable a reparar.

El oficio sigue vivo en galerías y pasajes: modistas de barrio, zapateros con torno, tejedoras que rehacen puños. Preguntar en el almacén de la esquina sigue siendo el mejor buscador.
Una prenda reparada con criterio vale más que una dañada con descuento.

Para vender, una prenda reparada con criterio vale más que una prenda dañada con descuento. Declara el arreglo: la honestidad sube el precio, no lo baja.
- Categoría
- Circularidad
- Autor
- Constanza Ríos
- Publicada
- 18 de diciembre, 2025
- Tiempo de lectura
- 1 min de lectura

