
Vaciar un clóset, ordenar una cabeza
Casi nadie empieza a vender por plata. Empieza porque abrir el clóset se volvió incómodo y quiere recuperar la mañana.
El primer grupo es fácil: lo que no calza. Sale sin discusión y es la mitad del volumen. El segundo grupo es el difícil —lo que calza pero no se usa— y ahí aparecen las razones reales: una talla que se espera, un evento que no llegó, un regalo que obliga.

Publicar obliga a mirar de frente cada prenda: fotografiarla, describirla, ponerle precio. Ese ejercicio hace más por el orden que cualquier método de dobleces, porque cambia la pregunta: de «¿lo guardo?» a «¿alguien lo usaría?».
Cambia la pregunta: de «¿lo guardo?» a «¿alguien lo usaría?».

Al final quedan menos prendas y más decisiones tomadas. La plata llega después, y casi siempre se transforma en una compra mejor pensada dentro del mismo catálogo.
- Categoría
- Filosofía
- Autor
- Camila Rojas
- Publicada
- 5 de marzo, 2026
- Tiempo de lectura
- 1 min de lectura

